Aaron, el mayor, empezó a contar el dinero. “Aquí hay más de 40.000 dólares… suficiente para empezar de cero”.
“¿Pero por qué nos abandonarían?”, preguntó Mia.
Tenía que haber más.
Así que volvimos a registrar el sótano.
Después de lo que parecieron horas, Jonah encontró una carpeta escondida contra la pared del fondo.
La abrí a la luz tenue.
Y todo quedó claro.
Facturas. Avisos de deuda. Últimos avisos.
—Estaban en serios problemas —dije en voz baja—.
Al dorso de la carpeta había una nota manuscrita: un número de cuenta y un mensaje:
No tocar nada más.
A la mañana siguiente, fui al banco.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
