Me Llegó Una Demanda De Divorcio… Y Yo Nunca Me Había Casado…

Usted viene a negociar el silencio de mi nieto. Váyase. Ella se fue ofendida. Yo pensaba que ese era el punto más bajo. No lo era, porque entonces Carla me escribió directamente. Actualización dos. Carla me mandó un mensaje larguísimo de esos que parecen carta. Me dijo que ella nunca quiso hacerme daño, que ella pensó que Laura me lo había dicho, que ella creía que yo estaba de acuerdo, que mi nombre era solo un puente, que la vida estaba difícil, que tenía un hijo, que estaba desesperada.

Terminó con algo que me dio un asco frío. Si me metes en problemas, le quitas a un niño su estabilidad. Como si la culpa fuera mi responsabilidad, como si mi vida fuera herramienta para arreglar la suya. Yo no contesté, no porque no tuviera respuesta, sino porque mi abogado me dijo que todo debía ir por canales formales. Pero la verdad es que también había algo emocional. Leer a una persona justificar que te borró como humano para usarte como firma.

Me revolvió. Me di cuenta de que para ellos yo no era Daniel, el novio, el futuro esposo. Yo era el nombre. Y eso duele distinto porque no es odio, es indiferencia. Mientras avanzaba el proceso legal, Laura empezó a aparecer en mis lugares. Se estacionaba cerca de mi trabajo. Me mandaba casualmente mensajes cuando yo salía, me dejaba notas en el carro. Un día me alcanzó en el súper. me agarró del brazo y me dijo, “Por favor, hablemos.” Yo me zafé y le dije, “No me toques.” Laura lloró ahí mismo frente a gente y me dijo, “No fui yo, fue mi mamá.” Y ahí me explotó algo.

Le dije, “No me digas eso, Laura, porque tú les diste mis documentos. Tú te quedaste callada. Tú te beneficiaste de seguir conmigo mientras ellos jugaban conmigo. Tú fuiste parte, aunque te duela aceptarlo. Laura se quedó viendo el piso. Me dijo que su mamá siempre ha sido controladora, que ella siempre ha sido la hija obediente, que cuando Carla pidió ayuda, la mamá de Laura armó el plan y Laura no supo cómo decir que no. Yo le respondí algo que me salió desde un lugar bien cansado.

Si no sabes decirle que no a tu mamá, entonces nunca ibas a ser mi pareja. Ibas a ser su extensión. Laura me dijo que yo estaba siendo cruel. Le dije, “Cruel es casarme con alguien sin que yo lo sepa.” La cosa se volvió peor cuando mi familia se enteró. Mi mamá se enojó tanto que quiso ir a enfrentar a la mamá de Laura. Mi papá me dijo que yo tenía que romperles la cara. Sí, así. Y yo tuve que calmarlo porque no quería que esto se volviera violencia.

Yo quería soluciones, pero también sentí vergüenza porque aunque yo sé que soy víctima, hay una parte de ti que se siente ridícula por haber confiado. En el tribunal, mi abogado solicitó anulación por fraude y suplantación. El proceso no es rápido y mientras tanto, técnicamente yo seguía casado en papeles con Carla, lo cual es una locura. Para colmo, Carla pedía en la demanda cosas absurdas como manutención temporal, porque yo la había dejado sin recursos. Obvio, era un intento de presionar, como diciendo, “Si no te callas, te hago pagar.” Cuando mi abogado vio eso, me dijo, “Ya se descararon.” Yo seguía con el tema del vídeo.

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