Me Llegó Una Demanda De Divorcio… Y Yo Nunca Me Había Casado…

Ese tipo que se hizo pasar por mí, ¿quién era? Y aquí viene un giro que todavía me da coraje. El tipo era un amigo del hermano de Laura, un chavo que se parecía lo suficiente y que según lo que logramos averiguar tenía antecedentes de trabajitos basí, pequeñas estafas, falsificación de identificaciones. O sea, no fue improvisado, fue contratar a alguien que ya sabía. Cuando mi abogado presentó esa información, la familia de Laura cambió de táctica. Dejaron el chantaje emocional y pasaron a ofrecer.

Me mandaron un mensaje a través de un tío de Laura diciendo que si yo quitaba la denuncia me iban a pagar una compensación. La palabra exacta fue esa, como si mi dignidad tuviera tarifa. Yo dije que no. Y entonces empezó la campaña de desprestigio. En redes, la mamá de Laura comenzó a insinuar que yo era un hombre peligroso, que quería meter a una mamá soltera a la cárcel. Sí, Carla ya era la mamá soltera del cuento, no la persona que me robó el nombre.

Empezaron a decir que yo tenía control sobre Laura, que yo era celoso, que yo quería venganza. Yo, que literalmente estaba peleando por recuperar mi identidad, terminé pintado como villano por gente que no sabía nada. Fue en ese punto cuando me explotó una duda que me dio miedo. Y si esto no era la primera vez, ¿y si la familia de Laura ya lo había hecho con alguien más? Le pregunté a mi abogado si era posible. me dijo que sí, que muchas familias que hacen una vez repiten porque aprenden que funciona hasta que les cae alguien que no se calla.

Y yo supe con un escalofrío que ese alguien era yo. La última parte de esta actualización es la más difícil emocionalmente porque me obligó a aceptar que mi relación ya estaba muerta, incluso si legalmente todo se resolvía. Laura me escribió un mensaje que si lo leo hoy me da pena ajena. me dijo, “Cuando todo esto termine, podemos volver a empezar, porque lo nuestro era real.” Yo le contesté una sola cosa. Si lo nuestro era real, no me hubieras borrado de tu conciencia para que tu familia hiciera un trámite.

Y mientras yo estaba en ese duelo raro, porque sí se siente como duelo, me llegó otra carta. Esta vez no era del tribunal, era de un despacho de cobranza con un monto pequeño, pero con mi nombre y un contrato que yo no firme. Mi abogado lo vio y me dijo, “Esto confirma que tu identidad se usó para más cosas.” Y ahí entendí que el divorcio falso era solo el inicio de una limpieza. Estaban intentando cerrar el matrimonio para cortar el rastro antes de que yo viera el resto.

Yo ya lo estaba viendo. Actualización tres. La resolución llegó en una mezcla rara de alivio y tristeza, como cuando te quitan una piedra del pecho, pero te queda el moretón. El tribunal aceptó avanzar con la anulación por fraude. No fue de un día a otro, pero la evidencia era demasiado clara. Firmas falsas, vídeo con un impostor, inconsistencias, testigos cuestionables. Carla, al ver que ya no podía jugar al divorcio normal, cambió el discurso y quiso negociar. Ofreció firmar lo que fuera si yo dejaba las cosas ahí.

Mi abogado me explicó que yo podía aceptar acuerdos civiles, pero que el tema penal seguía su camino si la autoridad lo tomaba. Y yo, después de semanas de ansiedad, decidí algo que me sorprendió incluso a mí. No perseguí venganza por gusto, pero tampoco acepté silencio por comodidad. Permití que se corrigieran mis registros, que se bloquearan los daños y que la investigación siguiera lo que tuviera que seguir. Carla terminó admitiendo por escrito que yo no participé. Su propia confesión, aunque fuera para salvarse, me ayudó a limpiar mi nombre.

La anulación quedó registrada. Mi estado civil volvió a ser lo que siempre fue. Y cuando vi ese documento sentí ganas de llorar. No por felicidad. sino por lo absurdo de tener que demostrar que no te casaste en un sistema que de pronto cree más en una firma falsa que en tu vida real. Con la parte financiera logré cerrar casi todo. Congelé mi historial por un buen tiempo. Cambié documentos, puse alertas. Me convertí en esa persona paranoica que revisa todo y no me da pena decirlo.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.