Mi esposa falleció hace años. Cada mes le enviaba $300 a su madre. Hasta que me enteré...

Esa palabra dolió más que el funeral.

Exmarido.

El hombre me miró, luego a ella.

"¿Es este el del dinero?", preguntó.

Ella asintió.

Todo encajó.

Me dijeron la verdad.
Hubo un accidente ese día, pero no el suyo. Se aprovechó del caos. Le pagó a alguien para que falsificara registros. El ataúd cerrado había sido intencional.

No había muerto.

Se había ido.

¿Y el dinero que le enviaba cada mes?

Financiaba su nueva vida.

La casa.
El coche.
Su amante.
Su hijo.

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