Me llamo Lucía Martínez, tengo treinta y ocho años y durante doce creí tener un matrimonio normal con Javier Ortega. No perfecto, pero estable. Él trabajaba en ventas, viajaba mucho, yo llevaba una pequeña gestoría y cuidaba de nuestra hija adolescente, Clara. Las sospechas empezaron con detalles mínimos: mensajes ocultos, llamadas cortadas, un perfume ajeno en su chaqueta. No quise dramatizar. Preferí confiar… hasta aquella tarde de jueves.
Javier dijo que tenía una “reunión urgente con un cliente” y que llegaría tarde. A las nueve, mientras cerraba la oficina, vi una notificación en el móvil compartido de la empresa familiar: una reserva de hotel a su nombre, Hotel Alameda, habitación 612. El corazón me golpeó el pecho con una mezcla de rabia y claridad brutal. No llamé. No lloré. Pensé con frialdad.
Conduje hasta el hotel y me senté en el coche, al otro lado de la calle. A las 21:27 lo vi entrar. No estaba solo. Marina, una mujer más joven, delgada, segura, lo tomó del brazo como si le perteneciera. En ese instante entendí que no era un error aislado. Era una vida paralela.
Saqué el móvil y abrí el contacto de Carmen, su madre. Una mujer recta, católica, de esas que creen que la familia es sagrada. Escribí un solo mensaje: “Carmen, Javier está en el Hotel Alameda, habitación 612, con otra mujer.” Luego envié otro a Rafael, su padre. Y uno más a Luis, mi hermano, y a Ana, mi cuñada. No añadí insultos ni explicaciones. Solo datos.
Pasaron diez minutos eternos. Vi llegar primero el coche de sus padres. Luego el de mi hermano. Subimos juntos en silencio. El ascensor olía a flores artificiales y tensión. Al llegar al sexto piso, el pasillo parecía más largo que nunca. Nos plantamos frente a la puerta 612. Toqué una vez. Nada. Toqué otra. Se escucharon pasos.
La puerta se abrió apenas unos centímetros. Javier apareció con el rostro pálido. Al ver a su madre, a su padre, a mi hermano y a mí, se quedó inmóvil. Detrás, Marina preguntó en voz baja: “¿Quién es?”. Javier no respondió. Se quedó congelado, entendiendo que su mentira acababa de explotar.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
