Pero bueno. Era mi marido. Era su cumpleaños. Acepté.
A partir de ese momento, todo recayó sobre mí.
El lugar. El catering. La música. Las bebidas. La decoración. Las invitaciones.
Cada vez que intentaba involucrarlo, recibía la misma respuesta distante.
“¿Qué te parece esta casa?”
“Se ve genial. Resérvala”.
“¿Alguna propuesta musical?”
“La que tú elijas”.
“¿Quiénes tienen que estar ahí?”
“Te enviaré una lista”.
Lo hizo. Era una lista enorme: sobre todo gente del trabajo.
Así que me encargué.
Alquilé una casa preciosa a las afueras de la ciudad. Un jardín enorme. Piscina. Iluminación perfecta. Contraté a un DJ, pedí el catering y aun así preparé yo misma sus hamburguesas favoritas. Me quedé despierta hasta tarde etiquetando bandejas y revisando listas.
Mis amigos me preguntaron: "¿Ryan está ayudando?".
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
