Sin gritos. Sin escena.
Simplemente terminado.
Más tarde esa noche, sola, finalmente lloré.
No porque lo extrañara.
Porque estaba de luto por la vida que creía tener.
Me humilló en público.
Lo único que hice fue darle un espejo.
Y una caja.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
