Conduje como pude hasta el hospital, llorando, aterrada, con el dolor atravesándome como cuchillas. Mi hermana llegó corriendo y me sostuvo mientras las contracciones partían mi cuerpo en dos.
Una enfermera me tomó la mano y me susurró:
—Tu bebé y tú son lo único que importa ahora.
Mi hijo nació al amanecer.
Exhausta, rota, con el cuerpo rendido, lo sostuve entre mis brazos y comprendí algo con una claridad brutal:
Rodrigo no me abandonó por miedo.
Me abandonó porque creyó que podía hacerlo sin consecuencias.
Esa misma tarde, mientras intentaba dormir con mi hijo sobre el pecho, escuché pasos en el pasillo.
La puerta se abrió.
Rodrigo entró como si nada hubiera pasado: traje caro, cabello recién cortado, la misma sonrisa arrogante de siempre.
Pero no estaba solo.
Y en ese instante supe que lo peor…
todavía no había empezado.
El hombre que me abandonó en pleno parto estaba a punto de descubrir con quién se había metido realmente.
Parte 2 …
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
