
Entonces se acercó. "Emily... Claire y yo no estamos bien. Y tú... te ves increíble".
Ahí estaba.
La verdadera razón de su repentina debilidad.
"Mi aspecto no es lo importante", dije con calma. "No me perdiste porque subiera de peso. Me perdiste porque me perdiste el respeto".
No respondió.
Señalé el pasillo. "Tus cosas están guardadas. Por favor, tómalas y vete".
Mientras empacaba, encontró nuestra foto de boda. Le había puesto una notita amarilla: "Espero que trates mejor a la próxima persona".
Ese fue el final de la conversación. Se fue sin decir nada más.
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