Decidimos cambiar de sitio para darle una lección a su marido 😲☹️
Por fuera, éramos casi idénticas. El mismo pelo, la misma altura, la misma voz, incluso la apariencia. A menos que nos conocieras bien, era imposible distinguirnos. Por eso funcionó el plan.
Llegué a su casa como si fuera mi hermana. Actué con calma y tranquilidad, como ella siempre. Pero por dentro, todo era diferente. Ya no tenía miedo. El marido de mi hermana lo percibió casi al instante.
Al principio, simplemente se quedó mirando más tiempo de lo habitual, como intentando averiguar qué pasaba. Luego empezó a fijarse en los detalles. Había colocado mal la taza. Había respondido mal. Había usado el tono equivocado.
"¿Has perdido completamente el control?", preguntó bruscamente.
Permanecí en silencio y lo miré a los ojos. Emma solía bajar la mirada en momentos como este. Yo no. Esto lo enfureció. Empezó a gritar, a dar vueltas por la habitación, agitando los brazos. Su ira se fue intensificando, como si no entendiera por qué. Y entonces hizo lo de siempre.
Levantó la mano.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
