Mi hermana gemela vino a verme por la noche, y tenía toda la cara cubierta de moretones: después de enterarnos de que su marido lo había hecho, decidimos cambiar de lugar con ella y darle a este hombre una lección que definitivamente no olvidará.

Y en ese momento, de repente lo recordé todo: que era un excampeón de artes marciales mixtas, que tenía muchas medallas.

Ni siquiera pensé al recordar el viejo truco. Un paso brusco. Una llave de estrangulamiento.

Un par de segundos después, el marido de mi hermana ya estaba tirado en el suelo, jadeando. Tenía los ojos desorbitados y el rostro pálido. Empezó a golpear el suelo con la palma de la mano y a jadear, suplicándole que parara.

Me incliné hacia él y le dije en voz baja:

"Toma eso, cabrón. Si te acercas a mi hermana y la vuelves a tocar, nuestra pelea continuará. Y créeme, yo seré el ganador. Y no te librarás solo de los moretones".

Lo solté y salí de la habitación. Unos días después, Emma solicitó el divorcio y abandonó a su marido para siempre. Él nunca volvió a acercarse a ella.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.