No como madre e hija.
Sino como dos personas que enfrentan la verdad.
Ahora, más de un año después, me siento junto a la ventana de Dorothy, viendo cómo la vida sigue su curso.
Lauren me escribe. Estudia. Está cambiando, lenta y dolorosamente.
A veces todavía me pregunto cuándo la perdí.
Pero también me pregunto… cuándo empezó a regresar.
Dorothy me dijo una vez:
«La felicidad no siempre vuelve como era. A veces lo que regresa es algo más sereno… algo más real. Paz».
Tenía razón.
No recuperé mi antigua vida.
Pero encontré algo más.
Verdad.
Dignidad.
Y una frágil esperanza.
No un cuento de hadas.
Sino algo real.
Y a veces… eso es suficiente.
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