Mi hija tomó mi habitación para dársela a sus suegros… Así que vendí la casa…

Empaqué mis cosas esenciales: documentos, algo de ropa, fotos de Carmen, pequeños objetos sentimentales, en dos maletas.

Todo lo importante en mi vida cabía en dos maletas.

Bajé las escaleras.

Natalia vio las maletas y frunció el ceño.

—¿Has llevado tus cosas a la trastienda? —preguntó.

—No —dije—. Me voy.

Su sonrisa se desvaneció. —¿Me voy? ¿Adónde?

—Me voy de esta casa —dije—. Porque ya no es mi hogar.

Andrés entró confundido. Roberto y Miriam rondaban. Los niños aparecieron en las escaleras.

Natalia intentó tomarle el pelo.

—Papá, no seas dramático.

La miré a los ojos.

—No me pediste que me mudara. Me lo ordenaste. En mi propia casa. Eso lo dice todo.

Entonces dije la frase que dejó el aire petrificado:

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.