Mi marido decidió que él era el dueño, pero el apartamento era mío.

"¡Es joven! ¡Es difícil para él! Los hombres de hoy en día...

"¿Es fácil para mí?", preguntó Svetlana. Y por primera vez, un destello de vida inundó su voz. "¿Es fácil para mí ser cajero automático, apartamento, cocina y psicóloga?"

Irina Arnoldovna guardó silencio.

Svetlana continuó con serenidad:

"Tienes dos opciones.

Primera: empaques tus cosas hoy, yo llamo a la mudanza y arreglamos el asunto con calma.

Segundo: montas un escándalo, y mañana vendrán los inquilinos y la policía local porque estás en el piso sin contrato de alquiler.

La suegra tragó saliva convulsivamente. Entendió: no se trataba de una negociación. Era una decisión.

Etapa 3: Una llamada a su hijo, y qué rápido un «Mamá tiene razón» se convierte en «Svet, ¿qué te pasa...?».
Irina Arnoldovna cogió el teléfono con dedos temblorosos y marcó a Ilya.

—¡Ilyusha! —Su voz al otro lado se volvió quejosa—. ¡Correcto! —¡Me está echando! ¡¿Te lo imaginas?! Estoy aquí como ser humano... Yo..."

Svetlana estaba cerca, oyéndolo todo. Y no se movió ni un músculo.

"¡¿Qué?!", resonó la voz de Ilya, con sorpresa mezclada con ira. "¡Svet, ¿qué haces?!"

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.