Mi marido le dio nuestro dinero a mi hermana.

Cerró la puerta de golpe.

El patio estaba húmedo. La farola parpadeaba. El viejo Lada estaba allí, como siempre: sucio, olvidado, indeseado. Casi como su matrimonio.

Lena abrió la puerta, se puso al volante y, por primera vez en mucho tiempo, no sintió miedo.

Sino decisión.

Y en ese momento, aún no sabía que en una hora, ese coche desaparecería de sus vidas.
Y con él, el propio Denis.

Lena se sentó en el coche y miró su teléfono.
Le temblaban los dedos, pero no por el frío, sino por darse cuenta de que no había vuelta atrás.

Abrió la aplicación de clasificados y escribió rápidamente:
—Lada, en marcha, documentos en regla. Urgente. Barato.

El precio estaba por debajo del mercado. Mucho más bajo.
Pero no necesitaba dinero "en oferta"; necesitaba dinero ya.

Cinco minutos después, el teléfono vibró.
Y otra vez. Y otra vez.

"Hola", dijo, intentando parecer segura.

"¿Funciona el coche?", preguntó una voz masculina. "¿Puedo verlo hoy?".

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.