Mi marido mantuvo su oficina cerrada durante 40 años, y dentro había algo que destruyó a nuestra familia para siempre.

Seguí leyendo.

Tendencia al autosacrificio. Miedo a la soledad. La culpa como principal mecanismo de control. Reacción ante la amenaza de separación: concesión. Confianza en las normas morales. Desconfianza hacia los extraños, pero un fuerte apego a la autoridad familiar.

Mis dedos temblaban con tanta fuerza que la página vibraba como papel seco de otoño.

Miré a Pavel.
Ya no me miraba con lástima. Con horror.

"Él..." Pavel tragó saliva. "Escribió sobre ti... como si fueras..."
"Como si fueras material", dije en voz baja, con la voz repentinamente vacía, como una habitación sin muebles. "Como si fueras una cosa".

Pasé la página.

Había un nombre. De mujer. Impreso en negrita.
"INNA L."
A continuación, una nota: "CEBO. CONTACTO DESDE 1987."

Algo dentro de mí se quebró, no con fuerza, sino como un hilo que había mantenido unida mi creencia de cuarenta años de que «Dima es simplemente estricto». Que «cada hombre tiene su propio territorio». Que «es simplemente un personaje».

No.
No era un personaje.

Era un sistema.

Etapa 2: Estantes con números y el significado de cada palabra en las placas
Me acerqué a los estantes. Carpetas negras se alzaban como lápidas. Cada una tenía un número, una fecha y una palabra. Lo mismo que en las placas bajo las fotografías.

Saqué la primera que encontré.
N.° 112. «DEUDA».

Dentro había recibos, copias de pasaportes, direcciones, números de teléfono, fotos de entradas, extractos bancarios. Todo estaba ordenado, como el de un cirujano.

Y encima, el breve resumen de Dmitry:

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.