¿Y si dejó algo más que un simple trozo de papel?
¿Y si hay gente allí que todavía tiene miedo?
Etapa 5: La llamada que confirmó: el monstruo está muerto, pero sus rastros siguen vivos
Pavel y yo estábamos sentados en la cocina. La oficina estaba detrás de nosotros, como una herida abierta que no se podía vendar.
Sujeté el teléfono y miré el número que encontré en una de las carpetas, junto al nombre "Inna L."
Pavel negó con la cabeza:
"Mamá, no."
"Sí", respondí.
Marqué.
Un pitido largo. Luego, una voz de mujer, cautelosa, recelosa:
"¿Hola?"
"Hola... ¿Eres... Inna?"
Una pausa.
"¿Quién llama?"
Respiré hondo:
"Me llamo Elena. Yo... era la esposa de Dmitry."
El silencio se hizo más denso.
"...¿Murió?", preguntó finalmente.
"Sí."
Y entonces la mujer al otro lado de la línea no dijo "condolencias". Exhaló, como si le hubieran soltado una soga.
"Por fin."
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