Tu padre era un cliente prioritario mucho antes de que existiera el término 'banca privada'. Dejó esto: una carta y documentos legales. Dijo: 'Esto solo puede ser abierto por mi hija, o por nosotros si ella ha accedido a la cuenta'.
Le entregó un sobre amarillento.
Las manos de Zelica temblaban al abrirlo. Dentro había una hoja de papel escrita a mano con pulcritud.
Para mi pequeña, Zelica.
Si estás leyendo esto, significa que hay dos posibilidades. Primero, papá ya no está aquí y estás lista para comenzar tu propia vida. Segundo, la vida no ha ido según tus planes.
Papá era vendedor. Es cierto. Pero papá también sabía que este mundo no siempre es justo con las buenas mujeres negras como tú. Vi cómo trataban a tu madre.
Papá te guardó una pequeña ancla, no para consentirte, sino para asegurarte de que tuvieras opciones cuando te sintieras acorralada. Papá diseñó la cláusula desesperada a propósito.
Sé que eres inteligente, pero tienes el corazón demasiado blando. Tenía miedo. Si tenías riqueza, atraerías al hombre equivocado. Y si no la tenías, serías oprimida por el hombre equivocado. Papá falló en una cosa: esperaba que nunca tuvieras que leer esta carta.
Pero si la lees, recuerda el mensaje de papá. No llores. No te vengues con lágrimas. Construye tu propio reino, hija mía. Haz que se arrepientan.
El ancla ha sido echada. Ahora zarpa, pequeña.
Con cariño, papá.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
