Acceso denegado.
Frunció el ceño.
"Qué raro", murmuró, intentándolo de nuevo. "Quizás se desmagnetizó".
Bip. Bip.
Siguió roja.
Una lenta inquietud se apoderó de su pecho. Tocó el timbre. Una vez. Luego otra vez.
Silencio.
Entonces, pasos. Suaves, pausados. Y el inconfundible sonido de una cerradura girando desde dentro.
La puerta se abrió.
Quacy estaba allí.
Su marido.
Pero no el hombre que recordaba.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
