“Ya estoy dolido.”
“No me refería a eso.”
Y ahí fue cuando todo terminó.
No se disculpaba por la traición.
Ni siquiera lo fingía.
Le importaba el dinero.
La exposición.
Su caída.
Nada más.
Metí la mano en la bolsa, saqué el reloj y se lo puse delante.
“Feliz aniversario.”
ary.”
Por un instante, algo cruzó su rostro.
Arrepentimiento… o simplemente comprensión.
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