“Pensé que alguien podría robar el coche… y una vez hacía calor… y un hombre golpeó la ventanilla.”
El ambiente se tornó tenso.
Ni siquiera Jenna pudo minimizarlo.
La decisión estaba tomada.
No oficialmente. No del todo.
Pero moralmente, todo había terminado.
Pasaron las semanas. Abogados, informes, fechas de juicio.
Eric cambió. Owen empezó a sanar.
Pequeñas cosas: ya no pedir permiso para todo, dormir sin miedo, jugar libremente.
Una tarde, Owen levantó un coche de juguete.
“Este no tiene puertas que se cierren con llave”.
Miré a Eric. Se quedó inmóvil.
“Así nadie se queda atrapado”, añadió Owen.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
