Era hora de poner en marcha la segunda fase de mi plan, un plan que había estado gestándose durante meses desde que descubrí algo que cambió todo mi perspectivo sobre mi querida nuera. Tres meses atrás, mientras limpiaba el estudio de Renato como una tonta, había encontrado una carpeta olvidada
entre sus papeles, una carpeta llena de estados de cuenta, correos electrónicos impresos y documentos legales.
Al principio pensé que eran papeles de trabajo, pero algo me llamó la atención. El nombre de Marl aparecía una y otra vez en transacciones que no entendía. Esa noche, después de que se fueran a dormir, volví al estudio y revisé todo meticulosamente. Lo que encontré me dejó helada hasta los huesos.
Marlén había estado gastando dinero que no tenían. Mucho dinero, tarjetas de crédito a nombre de Renato que él no conocía, préstamos personales usando la casa como garantía, compras compulsivas en tiendas de lujo que sumaban más de $50,000 en deudas. Pero eso no era todo.
También encontré correos donde Marl discutía con sus amigas sobre cómo manejar a Renato para que no descubriera sus gastos, cómo mantenerlo distraído mientras ella seguía comprando. Y lo más escalofriante de todo, un hilo de mensajes donde planeaba convencerlo de vender la casa para invertir en su
futuro juntos. Mi casa, la casa donde había vivido durante 30 años, la casa que había pagado con mi trabajo, mis ahorros, mis sacrificios.
Marlen quería que Renato la vendiera para pagar sus deudas de shopping compulsivo. Esa noche no pude dormir. Me quedé despierta hasta el amanecer, procesando la traición, la manipulación, el engaño. Pero junto con la devastación comenzó a crecer algo más, una determinación fría y calculada de
protegerme. Al día siguiente comencé mi propia investigación silenciosa.
contraté a un detective privado, un hombre discreto que me había recomendado mi abogado años atrás. Le pedí que rastreara todas las actividades financieras de Marlen. Lo que descubrimos fue aún peor de lo que imaginaba. no solo había estado gastando compulsivamente, sino que también había estado
mintiendo sobre su trabajo.
Su importante carrera en la boutique era de medio tiempo y apenas le pagaban el salario mínimo, pero había estado diciéndole a Renato que ganaba tres veces más de lo que realmente recibía, de dónde sacaba el dinero extra para sus gastos personales, de las tarjetas de crédito secretas, por supuesto,
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