Mi padrastro me crio como si fuera su hijo después de que mi madre falleciera cuando tenía 4 años. En su funeral, las palabras de un hombre mayor me llevaron a una verdad que me habían ocultado durante años.

No se trataba de papeleo.

Se trataba de la verdad.

Se trataba de reclamar al hombre que nunca se dio por vencido, incluso cuando otros insistieron en que debía hacerlo.

No solo cumplió una promesa.

Construyó un legado.

Para mí.

Y ahora, por fin, tenía la fuerza suficiente para seguir adelante.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.