Sus ojos no tenían miedo por mí.
Tenían miedo de perderlo.
Parte 2 — El Doctor que Veía Más Allá del Guion
El doctor que entró se llamaba Dr. Arthur Klein: alto, tranquilo, con esa quietud profesional que te hace sentir visto sin presión.
Me examinó el brazo con delicadeza y luego hizo una pausa. Su mirada pasó de mí a mi madre, luego a Stefan, y algo en su rostro cambió; no fue dramático, solo cierto.
Dejó su historial, cogió el teléfono y habló con ese tono claro que no pide permiso.
"¿Servicios de emergencia? Soy el Dr. Klein. Necesito agentes aquí ahora. Me preocupa la seguridad de una niña".
Nadine palideció. Stefan se quedó rígido en un rincón, con la mandíbula apretada, intentando parecer más grande que la habitación.
Por primera vez en mi vida, algo extraño surgió en mí.
No era precisamente valentía.
Esperanza.
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