La madre de Ricardo también fue víctima mía. No se preguntaban por qué jamás hablé de ella. Las palabras de esperanza cayeron sobre el comedor como una bomba nuclear. Ricardo, que había estado llorando por su hermana asesinada, levantó la cabeza con una expresión de horror absoluto que desafía toda descripción. “Mi Mi madre”, balbuceó con voz quebrada. “mataste a mi madre también.” La carcajada que salió de la garganta de esperanza resonó por toda la mansión como el eco de una pesadilla.
Sus ojos grises brillaban con una locura que había permanecido oculta durante medio siglo. “Tu madre”, se burló. Carmen Esperanza Mendoza nunca fue tu madre, idiota. Yo soy tu madre. Siempre lo he sido. El mundo se detuvo. El comandante Vázquez, el fiscal Mendizábal, Camila, Joaquín Herrera, todos se quedaron petrificados. Ante la revelación más macabra de todas, Ricardo retrocedió como si hubiera visto un fantasma chocando contra la pared del comedor. ¿Qué? ¿Qué estás diciendo? ¿Estás loca? Completamente loca. No estoy loca, rugió Esperanza, poniéndose de pie con las esposas tintineando.
Estoy diciendo la verdad que he ocultado durante 32 años. Carmen era estéril. No podía darle hijos a tu padre, así que yo lo hice por ella. Rosario, que había permanecido en silencio, se cubrió la boca con las manos, ahogando un grito de horror. Dios santo. La señora Carmen sí sospechaba. Por eso preguntaba tanto sobre usted, señor Ricardo. Por eso siempre decía que usted se parecía más a la señora Esperanza que a ella. Cállate, vieja chismosa. Chilló Esperanza.
Carmen era una tonta que nunca entendió nada. El fiscal Mendizaba activó su grabadora, sus manos temblando ligeramente. Señora Mendoza, ¿está confesando que Ricardo es su hijo biológico? Por supuesto que es mi hijo gritó con orgullo, enfermizo. Yo era la amante de Ricardo padre desde que tenía 18 años. Cuando Carmen no pudo darle herederos, él vino a mí, pero ella nunca lo supo porque yo fingí que el niño era adoptado. Camila sintió que el piso se movía bajo sus pies.
La historia era tan retorcida, tan enferma, que su mente se negaba a procesarla completamente. “Espera,” dijo con voz temblorosa, “si tú eres la madre biológica de Ricardo, entonces soy tu suegra de verdad.” Completó Esperanza con una sonrisa diabólica y tenía todo el derecho de proteger a mi hijo de una casa fortunas como tú. Ricardo se desplomó en el suelo de mármol como un muñeco roto. 31 años de su vida habían sido una mentira construida sobre cadáveres y secretos familiares.
No puede ser cierto, soyzó. La mujer que creí que era mi abuela era mi madre. La mujer que creí que era mi madre era mi madrastra. Y tú, tú eras mi verdadera madre y yo jamás lo supe. Te protegí durante toda tu vida. Rugió esperanza. Maté a todas las mujeres que querían hacerte daño. Todo lo que hice fue por amor de madre. Amor! Gritó Camila, acercándose a Esperanza con furia descontrolada. Mataste a mi hijo. Mataste al nieto de tu propio hijo.
Eso no es amor, es locura pura. Joaquín Herrera, que había escuchado todo en silencio, se acercó al comandante Vázquez. Comandante, necesito que revisen los registros de nacimiento. Si Esperanza es realmente la madre de Ricardo, entonces mi hermana Adriana murió por una mentira aún más grande de lo que imaginábamos. El perito criminalista Fernando Salinas, que había estado examinando los documentos de la caja encontró algo que hizo que se le erizara la piel. Comandante, aquí hay un certificado de nacimiento original.
Ricardo Mendoza Herrera. Nacido el 15 de marzo de 1994. Madre Esperanza Herrera Santa María. Padre Ricardo Mendoza Vega. Herrera exclamó Joaquín. Esperanza es mi hermana. El silencio que siguió fue tan absoluto que se podían escuchar las gotas de lluvia comenzando a caer sobre los vitrales de la mansión. “¿Tu hermana?”, preguntó el comandante confundido. Esperanza Herrera desapareció de Michoacán cuando tenía 17 años, explicó Joaquín con voz quebrada. Mis padres la buscaron durante años. Nunca supimos qué había pasado con ella hasta que llegó la noticia de que se había casado con un hombre rico de la capital.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
