Mi suegra se sentó entre mi marido y yo en la mesa principal durante la boda, así que le enseñé una lección que no olvidará pronto.

"Todas", confirmé. "Sobre todo las que ella aparece... en primer plano".

Megan dudó.

"Las que aparecen de pie al frente".

¿Tú durante el primer beso? ¿O en esos en los que te bloqueó por completo durante el lanzamiento del ramo?

"Exactamente", respondí con una leve sonrisa. "Asegúrate de que todos vean el día... tal como fue".

Hizo una pausa y asintió.

"Entendido".

Cuando cayó la noche y todos estaban reunidos en la sala, la pantalla del proyector estaba lista. La presentación estaba a punto de comenzar.

Las luces se atenuaron. Una música suave llenó la sala. Las sillas crujieron cuando los invitados se giraron. Un silencio invadió la sala.

Las primeras imágenes fueron adorables: fotos nuestras de bebés, algunas instantáneas incómodas de la adolescencia, recuerdos de nuestro compromiso. Oímos exclamaciones de admiración y risas.

Luego aparecieron las fotos de la boda.

Y allí... ella estaba en todas partes.

Caroline, de blanco, sentada entre Ryan y yo en la mesa principal.

Caroline, ajustándole la corbata a Ryan mientras yo observaba.

Caroline, arruinando nuestro primer beso al meterse en el marco.

Caroline, de pie justo frente a mí durante el lanzamiento del ramo, con los brazos extendidos.

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