Mientras cuidaba a mi sobrina recién nacida, notamos moretones en sus costillas. Me quedé sin palabras. Mi esposo sacó a nuestra hija y llamó al 911. Pero cuando llegó su madre... no pareció sorprendida.

Entonces, una mañana, recibí una carta. Escrita a mano. Sin remitente.
No espero que me perdones.
Sé que le fallé a Emery. Pensé que estaba haciendo todo lo posible. Pero dejé que el amor me cegara.
Voy a terapia. Estoy en clase. Voy a intentar arreglar lo que rompí.

Espero que algún día puedas decirle que la quise. Aunque no mereciera criarla.

Sin firma. Pero sabía que era Heather.

Doblé la carta y la guardé. No para ella. Para Emery.

Algún día, si me pregunta, le diré la verdad; no todos los detalles, pero suficientes.

Que tuvo una madre que tomó malas decisiones.

Y unos tíos que la eligieron.

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