Si alguna vez decidiera tener un hijo, sería por amor y no por miedo.
La última conversación
Volví a ver a Owen fuera de mi oficina en una mañana gris, con la postura decaída y la confianza desfallecida.
"¿Podemos hablar?", preguntó, con la voz desprovista de la seguridad de antes.
No dejé de caminar.
"Estás hablando", respondí con calma.
Mencionó que Marissa había tenido una complicación y que el futuro que habían imaginado no se desarrollaría según lo planeado. Hice una pausa, no por apego persistente, sino por respeto a una vida que había existido brevemente con esperanza.
"Lo siento", dije con sinceridad.
Me examinó a la cara.
"¿Me odias?"
Reflexioné sobre la pregunta.
"Sí", admití. "Hasta que me di cuenta de que el odio te mantiene atado a lo que te hizo daño".
Parecía perdido.
"¿Qué soy yo para ti ahora?"
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
