¡MILLONARIO VE A LA EMPLEADA DEFENDIENDO A NIÑA EN SILLA DE RUEDAS… Y EL OSCURO SECRETO FAMILIAR…

Tal vez inventó para asustarnos. No, Carolina no era de inventar. Rebeca abre gavetas buscando. Tiene que estar aquí en algún lugar. Desde el closet, Paloma escucha todo. El corazón le late tan fuerte que tiene miedo de que la oigan. ¿Y ahora qué? ¿Qué hacemos con la empleada? Lo mismo que hicimos antes. Los accidentes pasan.

Y después, después convenzo a Alejandro de internar a la niña. Con ella fuera del camino todo es más fácil. Armando se ríe bajito. Perfecto. Vámonos. Después regresamos a buscar bien. Los pasos se alejan. La puerta se cierra. Paloma espera unos minutos antes de salir del closet. Está temblando. Mataron a Carolina y ahora quieren hacerle lo mismo a ella.

Necesita avisarle a Alejandro, pero ¿cómo probarlo? Es su palabra contra la de ellos. Paloma mira la carta en su mano. Carolina habló sobre un lugar donde guardaban sus sueños. ¿Qué habrá querido decir? Una cosa es segura. Ella y Manuelita están en peligro real y Paloma necesita actuar rápido antes de que sea demasiado tarde.

Paloma baja las escaleras con la carta de Carolina en el bolsillo. El corazón le late tan fuerte que tiene miedo de que todos lo oigan. En la cocina, Dolores se da cuenta de que algo está mal. Paloma, estás pálida. ¿Qué pasó? Dolores, necesitamos platicar, pero no aquí. Van al jardín lejos de oídos curiosos. Entré al cuarto de Carolina. Dolores abre los ojos enormes.

Muchacha, ¿qué hiciste? Encontré una carta. Carolina sabía que iba a morir. Paloma le muestra la carta. Dolores la lee y se queda sin color. Dios mío. Entonces sí descubrió algo y escuché a Rebeca platicando con Armando. Están planeando matarme también.

¿Cómo? Hablaron sobre accidente, que me iban a hacer lo mismo que hicieron antes. Dolores se sienta en la banca temblando. Paloma, necesitas salirte de esta casa. No puedo abandonar a Manuelita, pero si te mueres no vas a poder ayudar a nadie. En ese momento, Alejandro llega a casa. Paloma decide contarle todo. Alejandro, necesito hablarte. Le muestra la carta. Alejandro la lee con la cara cada vez más seria.

¿Dónde encontraste esto? En el tocador de Carolina. Estaba escondida. habla sobre personas cercanas y sobre el lugar donde guardábamos nuestros sueños. ¿Sabes qué lugar es ese? Alejandro se queda pensativo. Hay un cuartito en el desván. Carolina le decía el lugar de nuestros sueños porque quería escribir un libro sobre nuestra historia ahí. Necesitamos ir ahí ahorita. Alejandro la mira.

¿Por qué? ¿Qué más sabes? Paloma le cuenta sobre la conversación entre Rebeca y Armando. Alejandro se va poniendo cada vez más tenso. ¿Estás segura de lo que escuchaste? Segurísima. Mataron a Carolina. Alejandro. Vamos a subir a ese desván. Suben a la casa. Manuelita todavía duerme y Rebeca no ha regresado.

En el desván polvoriento, Alejandro encuentra un sobre grueso en la gaveta de la mesita. La primera carta está fechada una semana antes de la muerte de Carolina. Alejandro, conseguí algunas pruebas. Rebeca y Armando te han estado robando durante años, pero hay algo peor que todavía necesito confirmar. Si algo me pasa, busca al comandante Martínez. Alejandro deja de leer. Está pálido.

No puede ser verdad. Paloma toma otro documento. Alejandro, mira, tus papás verdaderos se llamaban Eduardo y Elena Montemayor, pero yo recuerdo que Rebeca me crió. Tal vez consiguió tu custodia después de que murieron. Alejandro se sienta en la sillita confundido. Entonces, ¿no es mi mamá de verdad? Parece que no.

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