"No lo hice por méritos propios", dijo. "Lo hice porque era lo correcto".
La habitación quedó en silencio.
Me puse de pie. "Mi padre se queda. No es una vergüenza; es la razón por la que estoy aquí hoy".
Ethan se puso a mi lado. "Si alguien tiene algún problema con eso", dijo con calma, "puede irse".
Algunos invitados sí.
Mi padre se quedó, a mi lado.
Y eso era todo lo que importaba.
No se puede juzgar a nadie por su trabajo ni por su origen. La dignidad no es algo que se da o se recibe. Es algo que se lleva, y mi padre me enseñó a serlo.
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