El dinero estaba bloqueado. Andrey se sentó a la mesa, encorvado, como si se diera cuenta por primera vez de que tenía... Nada propio.
"Entonces, ¿fue todo culpa suya?", preguntó su madre en voz baja.
Él asintió.
Antonina Stepanovna la miró con la mirada perdida. Luego dijo:
"La subestimamos".
Era su primera confesión honesta en muchos años.
Natalya estaba sentada en la oficina donde todo lo había ganado con sus propias manos. Diecisiete errores. El abogado habló con calma, claridad, sin emoción. Todo estaba formalizado. Todo era legal. Todo le pertenecía.
Apagó el teléfono y, por primera vez en mucho tiempo, se permitió llorar. No por el dinero. Por los años que había dedicado a personas que consideraban su olfato un defecto.
Conclusión
Un mes después, Andrey llegó a la panadería.
Se quedó en la entrada, dudando en entrar. Natalya lo vio de lejos. No se sorprendió.
"Lo entiendo todo", dijo. "Es tarde, pero lo ENTIENDO".
Lo miró con calma. Sin ira. Sin Amor.
"La comprensión no devuelve el tiempo, Andrey."
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