NIÑO DE 13 AÑOS ARRESTADO POR “AGREDIR” A MADRASTRA – CÁMARAS MUESTRAN QUE ELLA SE HIRIÓ SOLA

“Quiero ayudar a otros niños que sean falsamente acusados”, le dijo a su padre. “Quiero ser la voz para los que no tienen cómo defenderse.” Diego fundó una organización sin fines de lucro llamada Verdad y Justicia, dedicada a proporcionar apoyo legal gratuito a menores falsamente acusados. Mateo tuvo suerte de que tuviéramos las grabaciones, Diego explicaba en conferencias.

Pero hay miles de niños que son acusados falsamente y no tienen forma de probar su inocencia. Cuando Mateo cumplió 18 años, Laura salió de prisión después de cumplir su sentencia completa. Ella intentó contactarlo a través de una carta. Mateo, sé que no merezco tu perdón. Lo que hice fue imperdonable. Estaba consumida por la codicia y la ambición.

Destruí mi propia vida y casi destruyo la tuya. Mateo leyó la carta una vez y la guardó en un cajón. No necesito su arrepentimiento le dijo a su padre. Ya no le doy ese poder sobre mí. A los 22 años, Mateo se graduó de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid con honores. Su discurso de graduación fue sobre justicia para menores vulnerables.

Cuando tenía 13 años fui arrestado por un crimen que no cometí. La tecnología me salvó. Las cámaras de seguridad mostraron la verdad. Pero me pregunto, ¿cuántos niños no tienen esa suerte? ¿Cuántos están en este momento siendo falsamente acusados sin forma de defenderse? Diego, sentado en la audiencia lloró de orgullo.

Mateo se especializó en casos de falsa acusación y abuso de menores. En sus primeros 5 años de práctica, ayudó a exonerar a 23 niños que habían sido falsamente acusados de diversos crímenes. “Cada caso es Mateo, sus colegas decían, “Cada niño que salva es el salvándose a sí mismo una y otra vez.” Laura, después de salir de prisión vivía sola en un pequeño apartamento en las afueras de Málaga.

Sofía, ahora adulta, mantenía contacto mínimo con ella. No puedo perdonarte por lo que le hiciste a Mateo. Sofía le había dicho. Él me trató como hermana cuando no tenía que hacerlo y tú intentaste destruirlo. La historia de Mateo Vega se convirtió en un caso emblemático en España sobre la importancia de la evidencia tecnológica en casos de abuso y falsas acusaciones.

Su fundación Verdad y Justicia expandió sus operaciones proporcionando no solo apoyo legal, sino también apoyo psicológico para niños que habían sido falsamente acusados. Las cicatrices que Laura intentó crear con sus falsas acusaciones se convirtieron en el catalizador para que Mateo dedicara su vida a proteger a otros niños de destinos similares.

La mentira intentó destruir la verdad, pero solo logró fortalecerla.

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