8. Nunca prestes tu propósito.
Este es el aspecto más silencioso y peligroso. Ocurre cuando dices «sí» a caminos que no son tuyos.
Ayudar a todos menos a ti mismo dispersa tu atención y extingue tu vocación. No todo lo bueno está destinado para ti.
Consejos y recomendaciones prácticas:
Aprende a decir no sin culpa y sin largas explicaciones.
Establece límites claros antes de ofrecer ayuda.
Decide si lo que das es un regalo o un préstamo; nunca algo ambiguo.
Cuida tu paz interior como un bien irremplazable.
Revisa qué relaciones te fortalecen y cuáles te agotan.
Protege tu reputación, tu tiempo y tu enfoque como parte de tu legado.
Recuerda: ayudar por convicción trae paz; ayudar por presión trae agotamiento.
La pobreza no siempre proviene de la falta de dinero; a menudo proviene de la falta de límites. Y las mayores pérdidas no comienzan con grandes errores, sino con pequeños «síes» mal dirigidos. Poner orden en tu vida es también un acto espiritual.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
