2. El atuendo que más les gustaba

Cada persona tiene ese atuendo con el que se sentía segura de sí misma; tal vez era el que usaba en días especiales o cuando se sentía orgullosa. Refleja quién era en su momento más feliz.
Conserva ese atuendo como recuerdo de sus mejores momentos, no de sus últimos días. Enmárcalo o guárdalo con cuidado en una caja. No es solo tela, es su espíritu congelado en el tiempo.
3. Su bufanda o accesorio favorito
Una bufanda, una corbata o incluso un sombrero pueden transmitir emociones intensas. Estos pequeños objetos a menudo conservan el aroma de la persona que perdimos. No lo laves, todavía no. El aroma es algo profundamente personal, y perderlo demasiado pronto puede sentirse como volver a perderla.
Colócalo en un lugar especial: un cajón, una caja de recuerdos o incluso debajo de la almohada en las noches de insomnio. Ese suave recuerdo puede reconfortarte más de lo que imaginas.
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