Objetos que no deben colocarse en un ataúd según las creencias religiosas y las tradiciones espirituales.

4) Comida y bebida (pan, dulces, alcohol)
Este es otro gesto que nace de antiguas creencias: que “allá” se tiene hambre o sed igual que aquí.

Pero el alma no se nutre de comida. Se sostiene mediante la fe, la oración, la misericordia de Dios y el amor expresado en buenas obras.

Lo más grave es cuando se le da alcohol a alguien que ha luchado contra una adicción. Es como dejarle un recuerdo de su herida en el momento en que más necesita liberarse.

5) Fotos de personas vivas
Esto es sumamente importante. No se deben incluir fotos de hijos, nietos, parejas ni familiares vivos.

Más allá de la opinión popular, el principal problema es espiritual: la foto se usa como un "amuleto emocional", como un gesto "mágico" para obtener algo ("que lo/la proteja", "que no me olvide", "que me cuide").

Y la fe no se basa en magia ni en atajos simbólicos, sino en la oración y la confianza.

6) Objetos vinculados a vicios o pecados:
Cartas de juego, cigarrillos, bebidas, amuletos de la suerte, cosas asociadas con hábitos destructivos.

Esto no es reconfortante. Es un recordatorio.

Y si la persona ha soportado estas dificultades, lo último que necesita es llevar consigo símbolos de ellas como si fueran parte de su identidad eterna.

7) Íconos o imágenes sagradas del hogar (especialmente las antiguas):
Un pequeño libro devocional o un recordatorio bendecido específico para el ritual es una cosa, pero enterrar íconos familiares valiosos o antiguos es otra muy distinta. Las imágenes sagradas están destinadas a apoyar a los vivos en la oración. Enterrarlos suele ser un error: priva al hogar de un tesoro espiritual y expone la imagen a la degradación.

8) Objetos o herramientas cortantes
Cuchillos, tijeras, agujas, herramientas de oficio (martillo, bisturí, instrumentos).

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