Pavel Romanov siempre se consideró racional.

En los días siguientes, Pavel comenzó a notar extrañas coincidencias. Cada decisión que tomaba, incluso una al azar, conducía a pacientes que escapaban del peligro. Se dio cuenta de que Zara no era solo una persona, sino algo más: una guía del destino, una advertencia que no podía ignorar.

Una noche, Pavel estaba sentado en su consultorio y de repente se dio cuenta de que algunos pacientes, a quienes había estado revisando con demasiado cuidado, desaparecían de la clínica inmediatamente después de sus cirugías. Los documentos no coincidían, los historiales de tratamiento se reescribían, pero ningún médico podía explicarlo. Entonces recordó lo que había dicho Zara: «A veces solo vemos una parte del panorama». Y se dio cuenta: solo había visto las consecuencias, pero no podía comprender el origen.

Empezó a buscarla de nuevo, pero Zara no estaba por ningún lado. Solo aparecía en visiones nocturnas, cuando revisaba los historiales de los pacientes y los resultados de las pruebas. A veces la oía susurrar en el pasillo vacío del quirófano: «Observe con más atención... delante de todos...».

Un día, Pavel vio un documento extraño entre los historiales antiguos: un paciente con un nombre que no existía en la base de datos, con resultados de pruebas que parecían auténticos. Abrió la carpeta y se dio cuenta de algo terrible: alguien estaba creando pacientes ficticios para ocultar errores reales del sistema. Y estos errores podían costar vidas.

De inmediato recordó a Zara. De no ser por sus palabras, si solo hubiera confiado en números y documentos, varios pacientes podrían haber fallecido ya. Pavel sintió que su deber no era simplemente tratar, sino proteger, ver lo invisible, escuchar lo oculto.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.