Iris mantuvo la mirada suave y la postura serena. Porque había aprendido algo de su abuela hacía mucho tiempo:
El poder no es solo lo que dices.
Sino cuándo decides decirlo.
Y entonces Iris escuchó una frase, todavía en alemán, que le revolvió el estómago.
Klaus mencionó el Hospital Santa Brígida, el mismo hospital público donde la abuela de Iris recibió tratamiento. Habló de "eficiencia" y "cortes" como algunos hablan de podar flores, como si las vidas fueran números e inconvenientes.
Iris no soltó la bandeja.
No tembló.
Pero algo en su interior cambió de forma.
De vuelta en la cocina, el chef Benoît la observaba atentamente.
"¿Qué dijo?", preguntó.
Iris tragó saliva. "Cree que no lo entiendo".
El chef Benoît frunció el ceño. "¿Y tú?"
Iris lo miró a los ojos. "Cada palabra". Por primera vez esa noche, sintió el latido de su propio corazón como una batería.
El momento en que eligió su voz
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
