Por la mañana vendió la herencia y desapareció.

"Tu mesa está ahí".

"Tu mesa". No "ven a sentarte con nosotros". No "Mamá, me alegro". "Mesa" es como un lugar para un abrigo.

Kristina sonrió un poco más de lo necesario y me miró como si fuera un mueble traído del color equivocado.

"Elena Dmitrievna", dijo en voz baja. "¿Cómo has llegado hasta aquí?" Y entonces se volvió hacia su amiga, como si la pregunta fuera una formalidad.

Asentí, me di la vuelta y seguí la indicación de mi hijo.

Etapa 2. "Mamá se separa" y las pequeñas humillaciones que no se ven en la foto
Mi "mesa" no era realmente una mesa. Estaba al borde del área del banquete, justo al lado de una columna, cerca de la entrada de la cocina. Dos parientes lejanos de Kristina estaban sentados allí, hablando de los tipos de cambio y de "qué clase de gente tenemos hoy en día".

"Ah, esa es la madre de Sergey", dijo la mujer frente a mí, mirándome con curiosidad. "Sergey me dijo que eres... simple".

Pronunció la palabra "simple" como si fuera un diagnóstico.
Sonreí. Porque en estas celebraciones, una sonrisa es la única defensa.

Cuando comenzaron los brindis, el anfitrión habló con una voz hermosa, como en la televisión: "Una nueva familia, nuevos horizontes, estatus, éxito". El padre de Kristina se levantó y me contó cómo "invirtió en Sergey porque vio potencial". Mi hijo sonrió, asintió y me dio las gracias. Ni una sola vez me miró.

Y me senté y recordé cómo este "potencial" vivió conmigo en un apartamento de una sola habitación, donde el papel pintado se desprendía de las paredes y comíamos trigo sarraceno sin mantequilla. Cómo le di mi último dinero para las clases, cómo le compré un traje a plazos, cómo pasé las noches cosiendo un forro para su abrigo para protegerlo de las corrientes de aire.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.