Por qué las personas que se dejan canas suelen incomodar a los demás

Señala independencia de la validación externa.
Muchas personas dependen, más de lo que creen, de la aprobación externa para sentirse seguras. La apariencia se convierte en una forma de señalar pertenencia: "Me importa", "Me esfuerzo", "Encajo".

Alguien que se deja las canas puede ser percibido como alguien que se sale del sistema. Parece menos preocupado por la aprobación, las modas o complacer a los demás. Esto puede ser profundamente inquietante para quienes aún dependen de esas señales para sentirse seguros.

Psicológicamente, esta reacción se conoce como proyección. La incomodidad no se refiere a la persona canosa, sino a lo que su confianza refleja: ¿Y si yo tampoco necesitara aprobación? ¿Qué significaría eso sobre el esfuerzo que estoy haciendo?

Las canas se niegan a disculparse por el envejecimiento

En muchas culturas, el envejecimiento se trata como algo que debe suavizarse, disimularse o esconderse cortésmente. Las canas no tienen nada de eso. Son visibles. Honestas. Sin editar.

Por eso, la gente suele esperar que quienes tienen canas se expliquen, que justifiquen su decisión, que aseguren a los demás que no se han "dado por vencidos". Cuando no hay explicación, el silencio puede resultar confrontativo.

No porque sea agresivo, sino porque se niega a disculparse.

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