Etapa 1: La promesa de "Solo nosotros" —que parecía una trampa
Maxim sonrió demasiado amplia y demasiado rápido. Vera lo sentía en los huesos: cuando él intentaba ser "perfecto", significaba que ya había un compromiso en alguna parte, y no a su favor.
"Claro, solo nosotros dos", dijo con seguridad, abrazándola con más fuerza. "Veo lo cansada que estás. Quiero que sea hermoso. Solo tú y yo".
Vera asintió, pero por dentro, la sensación persistía.
Demasiadas veces, "solo nosotros" se había convertido en "Bueno, son familia".
Decidió no arruinar el momento. Por primera vez en mucho tiempo, un rayo de esperanza se despertó en su interior: tal vez él realmente lo entendía. Tal vez esa noche marcaría el punto a partir del cual su relación comenzaría a volver a ellos, y no a su madre.
En su aniversario, Vera lució el vestido que a Maxim le encantaba y los zapatos que la hacían sentir no como una "esposa", sino como una mujer. Incluso sonrió frente al espejo. Una sonrisa genuina y poco común.
"Bueno", dijo Maxim, mirándola de arriba abajo, "eres la más guapa que he visto en mi vida".
Y en ese momento, casi lo creyó.
Etapa 2: El restaurante bullía, y Vera lo entendió todo con solo una mirada.
El restaurante italiano era cálido, con una iluminación tenue y aroma a repostería. Una camarera los recibió en la entrada:
"¿Una mesa para Maxim Sergeyevich? Pasen".
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