Prometió una cena para dos, pero trajo a toda su familia.

Maxim sonrió con fuerza y ​​susurró:

"Vera... vamos, no lo hagas... se lo preguntaron..."

Eso fue lo que realmente enfureció a Vera: "se lo preguntaron".
Como si su consentimiento no fuera necesario.

Etapa 3: "Oh, no seas egoísta" —la frase favorita de su suegra.
Sofya Pavlovna, su suegra, fingió abrazar a Vera, pero en realidad simplemente la abrazó como a un mueble: demostrativamente, para presumir.

"Vera, ¿por qué estás tan amargada ahora?", preguntó con dulzura. "¡Es un aniversario! ¡Es una fiesta familiar!"

Vera no se acobardó.

"¿Familia?", preguntó con voz serena. "¿Y quién es mi familia? ¿Yo o solo tu hijo?"

Alina resopló y dejó el menú:

"Anda ya. Siempre le das mucha importancia. Vinimos a apoyarte. A compartir la alegría."

El suegro rió entre dientes:

"Una mujer debería ser más sabia. No le des mucha importancia."

Maxim tosió convulsivamente:

"Sentémonos, ¿vale? Vera... por favor..."

"Por favor" no era lo suyo.
Era "Por favor, no me avergüences delante de mi familia".

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