Prometió una cena para dos, pero trajo a toda su familia.

El suegro se aclaró la garganta ruidosamente:

"No respetas a tu marido."

Vera asintió:

"Respeto a un marido que me respeta.
Y no a uno que cambia mi 'por dos' por la aprobación de mi madre."

Etapa 7: Vera se levanta y, por primera vez, no mira atrás.

Se levantó. Recogió su bolso. Por un segundo, la habitación se volvió demasiado iluminada, demasiado ruidosa otra vez.

"Vera, ¿adónde vas?", preguntó Maxim, confundido.

"A casa", respondió ella. "A mi apartamento".

La suegra levantó las manos bruscamente:

"¡Eso es lo que decía! ¡Egoísta! ¡No lo entiende!"

Vera se detuvo, se dio la vuelta y dijo con calma, sin malicia:

"No soy egoísta. Solo estoy harta de ser un complemento no remunerado para tu hijo".

Se volvió hacia Maxim:

"Si quieres, quédate. Si quieres ser mi marido, ven conmigo.

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