El corazón de Ricardo se detuvo por un instante. El teléfono se le cayó de las manos al suelo.
—Sofía… —murmuró Ricardo, su rostro tan blanco como el papel—. Sabe que estoy en Segovia.
—¡Ricardo, esas son mis cosas! ¡Mis bolsos, mi ropa! ¿Por qué lo tiran como si fuera basura? —gritó Laura histéricamente—. ¡Dijiste que la casa era segura! ¡Dijiste que Sofía era tonta! ¡Ahora soy una vagabunda, Ricardo!
Ricardo retrocedió un paso, chocando contra la pared. Sus piernas flaqueaban. La verdad lo golpeó como un camión. El acceso bancario bloqueado, las tarjetas de crédito anuladas, la casa asaltada… Sofía estaba en Segovia. No era una coincidencia del sistema, era la guerra.
Ricardo buscó rápidamente su propio teléfono. Tenía que llamar a Sofía. Tenía que negarlo. Tenía que darle la vuelta a la situación. Marcando a “Mi mujer”. El teléfono fue contestado.
—Hola, cariño. —La voz de Sofía sonaba tranquila, demasiado tranquila. De fondo, Ricardo podía oír el sonido de música clásica y el suave ronroneo de un motor de coche.
—¡Sofía! ¿Dónde estás? —gritó Ricardo sin rodeos.
—Voy de camino a Madrid, cariño. ¿Por qué suenas tan alterado?
—No mientas. Has estado en la casa de Segovia. Has tirado las cosas de mi amiga. ¿Qué significa esto?
Hubo una pequeña risa fría al otro lado de la línea. Una risa que le erizó el vello a Ricardo.
—Ah, así que admites que es la casa de tu amiga. No me dijiste que estabas en Valencia… Jaque mate.
Ricardo se quedó en silencio. Su boca se abrió, pero no salió ningún sonido.
—Ricardo —la voz de Sofía se volvió afilada como una cuchilla—, ¿qué tal se siente vender tu querido Rolex en una casa de empeños? Te lo han valorado muy bajo, ¿verdad? Qué pena. Era una edición limitada.
—Tú… —Ricardo tartamudeó. Se sentía como si lo hubieran desnudado. Sofía lo sabía todo, cada movimiento.
—Lo sé todo, Ricardo. Sé lo del “avioncito”. Sé lo de ese hijo bastardo. Sé lo del certificado de matrimonio secreto en la caja fuerte y sé lo del anillo de mi abuela que vendiste.
Silencio. Solo se oía la respiración agitada de Ricardo.
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