Mia entró primero.
"No pasa nada", sonrió. "Estás a salvo".
Sin humillación. Solo humanidad.
Más tarde, su teléfono vibró.
Si estás cambiando la industria... quiero entrar.
Mia miró la ciudad.
Recordó el suelo.
Y el momento en que se levantó.
Algunas historias no terminan.
Se elevan y dejan espacio para que otras también lo hagan.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
