“¿Estás loco? Tu madre está en el hospital. Estás rechazando la ayuda de una mujer rica.” Quizás Dios te esté enviando una bendición.
Raúl estaba lleno de dudas. ¿Y si Esteban tenía razón? ¿Y si era una prueba, una señal del destino? Finalmente, llamó a Raquel y acordó reunirse con ella en un elegante restaurante.
Al llegar, se encontró a solas con ella. Ella había reservado todo el lugar y lo saludó con cariño. Raúl ni siquiera se atrevió a mirarla a los ojos.
—¿Cuántos años tienes, Raúl?
—25, señora.
—¿Y tú?
—60, pero ya lo sé. Te he investigado.
Raúl frunció el ceño. —¿Por qué yo?
—Porque eres honesto. Me conmoviste. No quieres mi dinero. Me trataste con respeto. Me recordaste lo que es ser amado. Entonces ella se sinceró. —Me han traicionado. Me han humillado.
Me han utilizado. Toda mi vida he tenido dinero y reconocimiento, pero nunca amor a mi edad. Solo quiero sentir lo que se siente ser amado.
Raúl se quedó sin palabras. Ella le preguntó si tenía hijos. "No".
Le dijo que tenía una hija adoptiva, María, de 23 años, a quien había criado sola. Entonces Raúl se levantó, se acercó a ella y la besó.
"¿Es un sí?", preguntó Raquel, confundida. Él asintió, y así comenzó su historia.
Esa noche, Raquel no durmió sola. Por primera vez en años, sintió brazos sinceros a su alrededor, gestos tiernos. Él dijo en voz baja: "Puede que no sea rico, pero soy tuyo".
Pasaron los días y se vieron cada vez más, primero discretamente, luego en público. Raúl recuperó su confianza.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
