Se hizo pasar por una silla de ruedas para poner a prueba a su esposa: lo que vio en cómo trataba a sus hijos lo destrozó.

Los Que Aún Pertenecían
La puerta del dormitorio se abrió suavemente.

Rosa Delgado entró, con una postura vacilante pero firme. Vestía su uniforme de trabajo habitual, limpio pero claramente desgastado por el tiempo. En sus brazos estaba Oliver. A su lado, su hermano gemelo, Leo, se aferraba con fuerza a su manga.

Los hijos de Julian.

Miraban a su padre con ojos muy abiertos y asustados.

"Lo siento, señora", dijo Rosa en voz baja. "Los chicos oyeron gritos. Querían ver a su padre".

Madeline se giró bruscamente.

"¿Quién te dijo que los trajeras aquí?", espetó.

Arrojó la copa de vino contra la pared. Se hizo añicos, y los fragmentos se esparcieron por el suelo.

"Quitad a esos niños de mi vista. Os dije que no los quiero cerca de mi dormitorio".

Rosa se giró instintivamente, protegiendo a los chicos con su cuerpo.

“Por favor”, dijo con voz temblorosa pero firme. “El Sr. Hawthorne necesita descansar. Si está enojado, llévelo a otro lugar”.

Se hizo un silencio profundo.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.