Siguieron risas.
Leo nunca notó el silencio detrás de la cortina cerca del escenario
Cuando la música se suavizó, el director ejecutivo dio un paso adelante y tomó el control de la sala.
“Damas y caballeros”, dijo, “antes de anunciar el ascenso de esta noche, debemos reconocer a alguien sin quien esta empresa no existiría. Durante la pandemia, esta persona salvó a Apex Global. Es nuestro accionista mayoritario silencioso, con el sesenta por ciento de la empresa”.
Leo se enderezó. ¿Sesenta por ciento? Su pulso se aceleró.
“Demos la bienvenida”, anunció el director ejecutivo, “a nuestra presidenta… la Sra. Mara Consunji-Velasco”.
Las cortinas se abrieron.
Y allí estaba ella.
Mara subió al escenario con calma y compostura, vestida elegantemente, su presencia innegable. Los focos la siguieron, iluminando no su debilidad, sino su autoridad
El mundo de Leo se derrumbó en un instante.
La mujer a la que él llamaba una carga era ahora dueña de todo lo que él pisaba.
Sus rodillas se doblaron.
Y en ese momento, rodeado de aplausos y un silencio atónito, Leo finalmente comprendió el costo de su crueldad; demasiado tarde para escapar de ella.
Un foco enfocado.
Salió una mujer en una silla de ruedas bañada en oro. Llevaba un hermoso vestido rojo lleno de diamantes. Su cabello estaba recogido, su rostro era fresco y feroz
Mara.
La copa de vino que Leo sostenía se cayó. Se hizo añicos en el suelo.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
