El día que sostuvo al bebé en brazos, Tamara susurró:
— “Esto es todo lo que siempre quise, pero pensé que ya lo había perdido”.
Las lágrimas brillaron en los ojos de Konstantin:
— “Ahora lo tenemos. Y para siempre”.
Epílogo: el poder del amor verdadero
Pasaron los años, pero Tamara y Konstantin siguieron amándose. Su clínica se convirtió en un lugar de esperanza para cientos de personas. Y su hogar, una fortaleza donde reinaban el amor y la confianza.
Una noche, rodeada de su hijo y sus seres queridos, Tamara pensó en el pasado: dolor, traiciones, pruebas… todo se había disuelto en el tiempo. Solo quedaba lo más importante: su amor.
— "Lo logramos", dijo en voz baja.
— "Sí, y siempre lo lograremos", respondió Konstantin.
Entendieron: el verdadero éxito no se mide por el dinero, sino por el amor que das y recibes. Su historia no ha terminado; apenas comienza.
El texto es una obra de ficción. Cualquier parecido con personas o eventos reales es pura coincidencia.
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