3. Accidentes cerebrovasculares y problemas circulatorios
Los accidentes cerebrovasculares ocurren cuando la sangre deja de fluir al cerebro o cuando se rompe un vaso sanguíneo. A menudo no son mortales, pero pueden dejar graves consecuencias: pérdida del habla, movilidad, memoria o independencia.
Si has llegado a la vejez sin sufrir accidentes cerebrovasculares ni bloqueos circulatorios importantes, significa que tu sistema vascular aún está fuerte. Tus arterias pueden expandirse, contraerse y transportar oxígeno a todas las partes de tu cuerpo.
Una buena circulación es una de las claves más importantes para una vejez activa, con una mente despejada y un cuerpo funcional.
4. Cáncer
El cáncer se produce cuando las células pierden el control de su crecimiento. Las células anormales surgen en el cuerpo todos los días, pero el sistema inmunitario normalmente las destruye antes de que causen daño.
Si has llegado a la vejez sin desarrollar cáncer, significa que tu sistema de defensa celular aún funciona bien. Tu cuerpo aún puede detectar y eliminar amenazas internas.
Esto suele asociarse con menos inflamación, menos estrés crónico y mejores hábitos de vida.
5. Enfermedad pulmonar crónica
Los pulmones son la puerta de entrada del oxígeno. Cuando fallan, el corazón, el cerebro y el sistema inmunitario también se debilitan.
Si puedes respirar profundamente, caminar sin quedarte sin aliento y no tienes tos crónica ni infecciones respiratorias frecuentes, tus pulmones aún son jóvenes por dentro.
Unos pulmones sanos significan más energía, mejor sueño, mayor resistencia física y una recuperación más rápida de cualquier enfermedad.
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