Algunos creen que:
La mano no pertenece realmente a la niña.
Podría tratarse de un error en la exposición fotográfica.
O incluso, que alguien más estaba detrás del vestido sosteniéndola.
Este tipo de anomalías visuales no eran raras en la fotografía antigua, donde cualquier movimiento podía crear efectos extraños o confusos.
¿Un misterio… o una explicación histórica?
En aquella época, era común el uso de soportes metálicos ocultos para ayudar a las personas a mantenerse quietas durante la toma. Estos dispositivos, a veces disimulados bajo la ropa, podían crear sombras o formas que hoy nos resultan perturbadoras.
Otra teoría apunta a la posibilidad de que uno de los niños estuviera inquieto y un adulto, fuera del encuadre, intentara estabilizarlo. Debido a la calidad y limitaciones técnicas de la fotografía, solo la mano habría quedado registrada.
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